PREMIOS "UNICEF-FOTO DEL A—O"

Ahora que está tan de moda AYUDAR (je je je), me pregunto si ustedes saben realmente que Haití siempre será un país pobre y humillado porque un hermoso día de 1791 decidió poner fin a la dictadura colonialista francesa y venció. Desde entonces hasta la fecha, ni dios se ha preocupado por ellos, pagando su castigo eterno por su triunfante  rebeldía. Pero que bonito es hacer ahora el hipócrita donando 5 euros para que los pobrecitos haitianos coman pan de molde y crema de cacahuete, después de siglos de olvido y repulsa, este país, ejemplo de la lucha por la libertad, se ha convertido de la noche a la mañana en el centro de la buena fé occidental (ja ja ja). Somos escoria retorcida. Lo curioso del caso es que para dentro de dos meses nadie se interesará lo más mínimo por ellos, que es exactamente lo mismo que se ha hecho desde hace doscientos años.

A ustedes, occidentales de chichinabo, les faltan los cojones de los haitianos y les sobra la codicia, el mal gusto, y la necesidad imperante de pisotear a los demás para confirmar sus propias y sucias identidades.

Haití proclamó su independencia el 1 de enero de 1804, siendo el segundo país del continente americano, y primero de América Latina en acceder a ella tras un singular proceso revolucionario de carácter abolicionista iniciado en 1791 que desembocó en una prolongada lucha armada contra Francia (que aniquiló a la gran mayoría de la población con el respaldo de los gobiernos de occidente), la potencia colonizadora desde finales del siglo XVII. Este proceso convirtió a Haití, cuya base étnica poblacional tiene en un 95% su origen en habitantes del África subsahariana, en escenario del primer caso en la Historia Universal por el que la rebelión de la población sometida al sistema de esclavitud condujo a su emancipación y a la abolición de esta forma de explotación de forma autónoma y perdurable en el tiempo, sentando un precedente definitivo para la supresión del comercio transatlántico de personas.

Por este motivo, Haití selló para siempre su idilio con la pobreza, no vaya a ser que el resto de las naciones oprimidas se den cuenta de que todavía se puede cambiar el mundo.

Libertad ¿Dónde te esconden?